La implementación de la Boleta Única de Papel (BUP) en las Elecciones Legislativas de 2025 marcó un hito en la historia electoral argentina. Desde este Centro de Estudios Políticos Electorales, analizamos cómo el cambio en el instrumento de votación modificó las conductas de los votantes.
El análisis preliminar demuestra que el comportamiento del voto no positivo (blancos y nulos) estuvo fuertemente condicionado por la cantidad de categorías concurrentes en la boleta y el diseño de la misma.
El Caso de la Provincia de Buenos Aires: Categoría Única y el Fenómeno del Voto Nulo
Como territorio clave de nuestro análisis, la Provincia de Buenos Aires presenta una particularidad analítica fundamental: en estos comicios se utilizó una BUP que contenía una única categoría en disputa.
Al aislar la variable de “multiplicidad de categorías”, los datos de la provincia arrojan conclusiones muy valiosas:
- Duplicación del voto nulo: La proporción de votos nulos prácticamente se duplicó en comparación con las elecciones anteriores bajo el sistema tradicional de boleta partidaria
- Estabilidad del voto blanco: Al no haber segundas o terceras categorías que “arrastrar” o ignorar, el voto en blanco no sufrió las distorsiones masivas que sí se registraron en otras provincias.


El impacto de la multiplicidad de categorías en el voto en blanco
El hallazgo más significativo y de mayor interés para la reforma política ocurre cuando se analiza el comportamiento del electorado en aquellos distritos donde se eligieron simultáneamente dos categorías nacionales (por ejemplo, Senadores y Diputados Nacionales).
A diferencia del caso bonaerense, en estos distritos el voto en blanco dejó de ser un comportamiento marginal para convertirse en un fenómeno masivo al pasar de una categoría a la otra:
- Efecto Multiplicador: Al comparar las dos categorías concurrentes en la misma boleta, el voto en blanco se duplicó e incluso se triplicó en la categoría complementaria o de menor visibilidad.
- Evidencia Federal: Este comportamiento se observa de manera sistemática en diversas provincias analizadas:
- En Chaco, el voto en blanco saltó de un 2,12% para Senadores a un impactante 9,26% en Diputados.
- En Entre Ríos, se pasó del 3,36% al 9,9%.
- En Salta, pasó del 3,62% al 9,55%.
- Casos extremos como Santiago del Estero muestran que el voto en blanco se triplicó (de 1,59% a 4,88%), y en Tierra del Fuego casi se triplicó (de 2,54% a 6,99%).
- En Chaco, el voto en blanco saltó de un 2,12% para Senadores a un impactante 9,26% en Diputados.


Si bien no es posible atribuir causalmente este fenómeno exclusivamente al cambio en el instrumento de votación, los resultados son altamente consistentes con dos hipótesis analíticas:
- La “Invisibilización” de la Segunda Categoría: La necesidad de efectuar una selección explícita por cada categoría en la BUP (a diferencia del antiguo “voto sábana” donde una sola boleta cargaba con todas las categorías) expone que muchos ciudadanos eligen la categoría principal y omiten —sea por desinterés o por confusión en el diseño de la hoja— marcar el casillero de la segunda categoría, computándose automáticamente como voto en blanco.
- Curva de Aprendizaje Diferenciada: Mientras que en la Provincia de Buenos Aires el desafío del elector fue aprender a “no cometer errores físicos” (lo que bajó los blancos pero subió los nulos), en las provincias con más categorías el desafío fue la “navegación integral” de la boleta, lo que disparó el voto en blanco deliberado o por omisión.
Ante la continuidad de este sistema, la Provincia de Buenos Aires tiene desafíos de cara a futuras elecciones (donde eventualmente se sumen categorías a la BUP) será doble: robustecer la capacitación electoral para mitigar los altos índices de voto nulo observados en 2025, y reclamar mejoras en el diseño de las interfaces de la BUP que prevengan el masivo ‘voto en blanco por omisión’ que ya afectó al resto de los distritos federales.”

